editorial de tribuna abierta
editorial de tribuna abierta

El rapero Pablo Hassél, condenado por la justicia por enaltecimiento de la violencia terrorista, parece que vuelve a la actualidad para reclamar su minuto de protagonismo.

En una actitud que podría tal vez calificarse de cobarde, ha decidido apelar al victimismo. Encerrándose en el rectorado de la Universidad de Lérida, busca proyectar esa imagen de ser un perseguido de un estado opresor en lugar de afrontar con hombría sus propios actos. Y a pesar de que desde Tribuna Abierta no entendemos el porqué la misma universidad permita que un condenado por la justicia se esconda en sus instalaciones.

Quedará muy bien en los titulares de los serviles medios de comunicación españoles la detención del pobre artista urbano que no hizo otra cosa más que expresar su legítimo derecho de la expresión. Claro sin mencionar que sus letras no solo han ofendido a las víctimas de la violencia terrorista, también injurias a la institución de la monarquía española.

Este desafío a la justicia de España debería tener una respuesta contundente que disuadiera a estos amigos de la libertad propia y enemigos de la ajena a pensar que pueden salir impunes. Las leyes deben ser observadas por todos los ciudadanos. Pero parece que la actual realidad de España permite que esta generación neocomunista piense que puede hacer lo que le venga en nada sin afrontar, después, las consecuencias.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here