A Vox nos acusan de incitar al odio por decir la verdad, decirla no es odiar a nadie. ¿Cómo se debería calificar los dos años que llevamos de agresiones sólo por dar nuestra opinión? Se cuentan a cientos las amenazas que sufrimos tanto los cargos electos, como afiliados y simpatizantes, sólo por el mero hecho de opinar diferente o llevar una bandera de nuestro país. Nos han reventado los coches, quemado, pintado, rayado… Nos han llenado de pintadas repletas de odio las fachadas de nuestros negocios. Son incontables las muestras de odio y amenazas que recibimos a diario en nuestras RRSS, a mi misma me han amenazado con quemarme viva ya que meterme en una cámara de gas no era suficiente. No les bastaba con desear que me quemasen viva, incitaba a pasar a la acción y no dejarlo en meras amenazas

Nos odian por amar a nuestra patria, por querer la igualdad real entre hombres y mujeres, por querer libertad para educar a nuestros hijos en valores, esfuerzo y principios, nos odian por no achantarnos, por no responder a sus insultos y sus agresiones, nos odian por querer proteger a los españoles, nuestros empleos y nuestros bienes ganados gracias a nuestro esfuerzo, nos odian por querer proteger a nuestros hijos de delincuentes o a nuestras hijas de violadores.

No entienden lo que significa vivir sin odio, no saben hacerlo de otra manera, lo destilan por todos los poros de su piel. Les encantaría quemarnos en las iglesias al grito  de “arderéis como en el 36”, “a por ellos como en Paracuellos”, mientras nos lanzan piedras y todo lo que pillan a su paso o más bien traen en sus mochilas con el ánimo de lapidarnos por el simple hecho de estar escuchando un mitin, un derecho democrático de todos y para todos. Les da igual que en esos  mítines haya mujeres, ancianos o niños, porque su odio a todo el que no piense como ellos es mucho más fuerte que cualquier otro sentimiento.

No respetan la libertad de expresión, estos “demócratas” mandan a sus cachorros adoctrinados, a los que llevan educándoles en ese odio desde pequeños en los colegios, donde a los niños que no piensen como ellos se les señala y estigmatiza si sus padres son de un partido que no es de izquierda. Esos niñatos malcriados a los que se les han consentido las pataletas y no se les ha puesto límites, vienen a nuestros actos, como el que tuvimos el 25 de abril en Rivas, a no dejarnos hablar, limitar nuestros derechos y libertades amparados por la Constitución. Delitos electorales que quedan impunes.

La convivencia democrática se fundamenta en garantizar la libertad de expresión, la pluralidad política, la igualdad ante la ley y la renuncia a la violencia como método para conseguir fines políticos, pero a esta izquierda sin argumentos sólo les queda eso, la violencia. Esa que ellos practican a diario y nunca condenan más que cuando las sufren en primera persona.

Cualquier amenaza a estos principios básicos constituye un ataque a las libertades y derechos de todos los ciudadanos. Por eso, las leyes protegen especialmente la garantía institucional de los procesos electorales, y castigan con severidad a los que perturban la paz y libertad en la que deben desarrollarse las campañas de los partidos concurrentes, pero aquí y ahora esto no ocurre porque los violentos y terroristas se encuentran gobernado en España.

La condena al odio y a la violencia debe hacerse sin medias tintas. En VOX decimos y seguiremos diciendo hasta la saciedad que condenamos toda la violencia. Yo misma en los plenos la he condenado, cuando hechos vandálicos se han producido en Rivas. Sin embargo a la inversa nunca se ha dado el caso.

Fascista es el que señala al otro por decir cosas diferentes a lo que uno opina. Yo NO soy fascista, VOX NO es fascista, la ultraizquierda SÍ es fascista, es la que nos impide hablar en libertad y democracia. Nos está señalando continuamente y eso SÍ es fascismo puro consentido por el PSOE que blanquea hasta el terrorismo de los etarras a través del pacto con Bildu. @maGuardiolaVox

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